TENANGO DEL AIRE, Méx.– 16 DE JULIO DEL 2026.- Durante más de dos semanas, vecinos y comerciantes de la cabecera municipal padecieron constantes malos olores e inundaciones debido a una obra de pavimentación e infraestructura hidráulica mal ejecutada en la esquina de la calle 18 de Marzo y la carretera a Juchitepec.
Presionado por las denuncias ciudadanas, el gobierno municipal — encabezado por Johanna Fernández— se vio obligado a corregir a contrarreloj las fallas de la constructora privada contratada, cuyo nombre la autoridad se ha negado rotundamente a revelar a los afectados.
Negocios afectados y pérdidas económicas
Habitantes y comerciantes de la zona señalaron que, inmediatamente después de que se dio por concluida la obra, un intenso olor a aguas residuales comenzó a invadir el ambiente, colapsando la rutina diaria y las ventas de la zona.
La situación empeoró con las recientes lluvias, que dejaron al descubierto las graves deficiencias en el drenaje pluvial. Un emblemático negocio de comida con años de trayectoria en la comunidad resultó inundado por el agua acumulada en la carretera, lo que provocó pérdidas económicas severas y complicaciones operativas para su propietario.
“Ojalá que con estos trabajos ya quede solucionado, porque fue desesperante trabajar todos los días con ese olor a drenaje”, manifestó aliviado un comerciante local, quien espera que esta reparación sea definitiva.
Los afectados atribuyen el desastre a la evidente falta de planeación, una ejecución deficiente y la nula supervisión técnica por parte del ayuntamiento antes de recibir y dar por inaugurada la obra.
Reabrir una calle recién pavimentada
Ante la gravedad del problema, los vecinos exigieron la intervención inmediata de la administración que encabeza la alcaldesa Johanna Fernández Sánchez. Sin embargo, la respuesta no fue oportuna: fue hasta la mañana del martes 14 cuando una cuadrilla de la Dirección de Obras Públicas acudió al lugar para levantar los adoquines y romper la vialidad recién construida. Esto generó indignación entre los colonos, debido al nulo tiempo de vida de la obra y la millonaria inversión que representó.
Además, los entrevistados criticaron la opacidad oficial. Ninguna autoridad se acercó a explicar las causas de las fétidas emanaciones ni la necesidad de destruir una calle prácticamente nueva.


