Ixmiquilpan, Hidalgo.- 22 DE JULIO DEL 2026.- En el corazón del Valle del Mezquital, la gastronomía no solo alimenta: narra historias, preserva tradiciones e involucra saberes ancestrales que han pasado de generación en generación. Entre la calidez de su gente y la riqueza cultural de Ixmiquilpan, destaca una verdadera joya culinaria que conquista a locales y visitantes por igual: el Pollo en Ximbó.
Su nombre rinde homenaje a la lengua hñähñu (otomí), donde ximbó hace referencia a la penca del maguey pulquero, elemento protagonista en la elaboración de este manjar subterráneo.
🔥 Del horno de tierra a la mesa
El Ximbó es una muestra magistral del uso de las técnicas de cocción prehispánicas en la cocina mexicana contemporánea. Aunque comparte el icónico horno de tierra con la tradicional barbacoa de borrego, este platillo posee una identidad y personalidad propias.
La combinación es tan sencilla en sus ingredientes como sublime en su resultado:
- La proteína: Suculentos trozos de pollo acompañados por cueritos o chamorro de cerdo, aportando una textura jugosa y untuosa.
- La sazón: Un adobo profundo a base de chiles secos (principalmente guajillo), ajo, cebolla y un ramillete aromático de hierbas donde destaca el epazote.
- El toque fresco: Abundantes nopales tiernos en tiras que absorben todos los jugos de la carne durante la cocción.
Todo el conjunto se envuelve cuidadosamente en pencas de maguey previamente tatemadas a las brasas para volverlas flexibles. Una vez sellado el paquete, se introduce al horno subterráneo, donde recibe el calor sutil y el humo del carbón durante 8 a 10 horas de lenta paciencia.
🌮 La experiencia al probarlo
Al abrir el envuelto de penca, el vapor liberado desprende un aroma ahumado e intenso a chiles asados y hierbas de campo. La carne de pollo resulta tan suave que se desprenden las hebras casi al contacto, mientras que los cueritos le brindan una melosidad única al adobo.
En los puestos y mercados tradicionales de Ixmiquilpan, la forma obligada de disfrutarlo es en un taco generoso sobre tortilla de maíz recién hecha a mano. Acompañado de su consomé bien caliente, una buena salsa borracha de molcajete y unas gotas de limón, el Ximbó reafirma por qué Hidalgo es un destino gastronómico por excelencia.
El dato: Si visitas Ixmiquilpan durante el fin de semana o sus días de plaza, no dejes de buscar los puestos tradicionales donde el Ximbó se destapa al momento frente a tus ojos. Una parada obligada para cualquier amante del buen comer.


