Tultitlán, Méx.- 13 de abril del 2026.-Teófilo Santiago, un hombre de 40 años conocido en su comunidad por reparar equipos electrónicos, salió como cualquier otro día rumbo a la colonia Benito Juárez, sobre la calle Río Pánuco, en Tultitlán. Iba a recoger unos aparatos, trabajo seguro, de esos que mantienen el día a día… pero no regresó.
De acuerdo con testigos, elementos de la Guardia Nacional intentaron detenerlo. Nadie sabe con certeza qué pasó por su mente en ese momento, pero el miedo lo hizo correr. Corrió sin mirar atrás, avanzando por la calle junto al canal, como si pudiera dejar todo atrás en unos cuantos pasos.
Pero no lo logró.
Vecinos aseguran que, en medio de la persecución, se escucharon detonaciones. Segundos después, Teófilo quedó tendido en una esquina. El silencio que siguió fue pesado… de esos que anuncian que algo no está bien.
Minutos más tarde, policías municipales acordonaron la zona. La escena ya no era la de una detención, sino la de una vida que se apagaba.
Su esposa llegó al lugar con la esperanza de encontrarlo con vida. Y así fue… aún respiraba. Pero la ayuda no llegó a tiempo. La ambulancia, según su relato, tardó demasiado. Ese retraso marcó la diferencia entre la vida y la muerte.
A unos 100 metros del cuerpo, fue localizada un arma plateada con las iniciales “LV” en la empuñadura, un elemento que ahora forma parte de la investigación.
Peritos de la Fiscalía General del Estado de México realizaron el levantamiento del cuerpo y comenzaron con la recolección de indicios


